Perdí un Hackathon, y esto es lo que aprendí.
Entrepreneurship

Perdí un Hackathon, y esto es lo que aprendí.

March 2, 2018

36 horas de café, tecnología y aprender a sentirse un fraude.

Levantar el cheque y tomarse la foto con las autoridades y amigos que se encuentran sumamente felices por ti es algo que se siente bien probar, pero seamos sinceros: nadie alcanza el éxito si no la caga en el camino.

El fracaso es oro.

Aparte de tener este bicho raro dentro de mí que me empuja todos los días a desarrollar cosas nuevas, ayudar a otros emprendedores, tomar cursos en los temas que me apasionan, y beber café de Starbucks para subir la historia en Instagram, también soy un ser medianamente racional, que, educado con los estándares populares escolares que te dicen que sólo hay una respuesta correcta, siento todavía la necesidad de encontrar soluciones precisas, exactas, y fórmulas mágicas para el éxito, lo que ocasiona que cuando no las encuentro, me dé de topes contra la pared.

Siguiendo esta lógica de buscar fórmulas especiales, creí que lo indicado para romperla durísimo (créditos a Daniel Slim por la frase) era prepararme duramente definiendo una problemática clara, investigando al respecto y formular una solución impactante, para después armar un equipo de cracks y subirlos al tren del emprendedor revolucionario. No obstante, a veces el exceso de lógica puede jugar en tu contra, y dado que el desarrollo de startups es un ambiente en constante cambio, donde participan diversos actores, tu mejor activo es la adaptabilidad a las circunstancias.

Si bien, las metodologías abundan y los genios/expertos del emprendimiento están por todos lados metidos en las redes sociales monetizando este incremento del impulso emprendedor en la sociedad, lo mejor que te puedes hacer a ti mismo (y a tu salud) es tener en cuenta que los mejores maestros son los golpes en el camino, y que una práctica muy enriquecedora es solicitar feedback de todas las fuentes posibles, lo que te habilita para ser autocrítico contigo mismo y dar pasos más acertados en el futuro.

I’m an entrepreneur, bro.

Por eso, he decidido documentar mi experiencia y resumirte mi camino a la frustración en 3 sencillos y no muy acertados pasos para que tomes lo mejor de ellas y las re-formules a tu criterio. Finalmente sé que eres igual de capaz que yo para hacer hipótesis al respecto que te puedan ser favorables:

1.- Infórmate sobre los retos e investiga.

En este caso, el Hackathon fue organizado por la Incubadora de Empresas del Tecnológico de Monterrey y los chicos de Iberdrola, en su esfuerzo por desarrollar nuevas tecnologías energéticas y encontrar talento que puedan incorporar a su equipo en el mediano plazo.

El tema base era el desarrollo de un proyecto relacionado con la industria energética, por lo que me dediqué una noche completa, de 10 p.m. a 4 a.m. a leer sobre tecnologías revolucionarias en el sector, dando con un artículo súper interesante acerca del potencial impacto que tiene la lectura de datos en tiempo real para la predicción de mantenimiento en aero-generadores, el cuál puedes leer aquí.

La premisa era sencilla: los aero-generadores no pueden alcanzar su máximo desempeño por imprevistos que pueden ser predichos a través del uso inteligente de los datos que proporcionan sus sensores, por lo que sin dudarlo dos veces desarrollé Wyndom, mi propuesta de una plataforma web que centralice las analíticas de los parques eólicos para hacer predicciones de fallos que habiliten al equipo a tomar decisiones más acertadas.

Yep, that’s a personal screenshot

Una vez identificado el problema, hice una presentación rápida, vi los requisitos, me registré y pagué la entrada sin tener nada más que una hipótesis más o menos bien formulada y un pitch muy austero, con lo que me dispuse a diseñar el perfil de socios que estaba buscando, y me lancé al ruedo.

2.- Busca a tu Steve Wozniak (claro, todos somos Steve Jobs).

Los perfiles ideales que diseñé mentalmente para este Hackathon eran básicamente dos: un Hardware Geek y un Software Geek.

De ahí apareció Fernando Limón, a quien admiro por su pasión por la computación, lo que lo mantiene despierto hasta las 3 de la mañana resolviendo el código que le encargaron de tarea en su clase de videojuegos, y Beto Borja, un chico que se dedica a vender brownies en la biblioteca del Tecnológico. Estudiante de Mecatrónica y ganador de algunos premios en retos de este estilo.

Dramatización de nuestro dream team.

A ambos les hice el pitch de manera separada y en distintas circunstancias, para tratar de envolverlos previamente en el proyecto y tratar de pasar la visión de ganarnos el jugoso premio de $100,000 MXN y un viaje a Europa, a lo cuál gustosamente accedieron.

Creamos un grupo de Whatsapp y preparé una carpeta en Google Drive con diversos artículos académicos que nos podían ayudar a construir un prototipo y validar cuestiones técnicas con los empleados de Iberdrola durante el evento, para así afinar detalles específicos y pasar directamente al trabajo en equipo.

Esta fase es la más crítica desde mi perspectiva, ya que es donde te preparas mentalmente para la acción y creas los mecanismos de comunicación adecuados para que el trabajo funcione de manera adecuada durante el evento.

3.- Go ahead, toma mucho café, y abusa de Insta Stories.

En cuanto arrancó el evento a las 7 de la mañana parecía que todo estaba listo, por lo que desayunar Doritos y café mientras platicábamos sobre cómo desarrollaríamos el prototipo y la presentación final era pan comido. Hablamos con varios expertos en tecnología, desde TI hasta Internet de las Cosas, que nos ayudaron al desarrollo de la plataforma a nivel conceptual, y que nos encaminaron muy bien en cuestiones meramente específicas.

Work. Work. Work.

Aquí es donde dejar el alma es de vida o muerte. Seguir consumiendo café y discutir ya dadas las 3 de la mañana del día siguiente sobre cómo conformar el modelo de negocios, nuestro pitch y afinar algunos detalles parecían ser la clave del éxito.

A pesar de la alta preparación, nuestra buena química como equipo y la favorable investigación previa que habíamos hecho, cuando comenzaron a nombrar a los finalistas, nuestro número de equipo no estaba, y todo se vino abajo.

Si bien es cierto que la alta preparación te hace llegar con una seguridad prefabricada a un Hackathon, también puede poner muy altas tus expectativas, -aún cuando el propósito final es divertirse y conocer a un montón de gente valiosa-, haciéndote sentir mal los próximos días.

No es la primera vez que un fracaso me hace enojarme conmigo mismo y hacerme creer que soy un fraude. Es decir, ¿a quién no le ha pasado eso? El hecho de sentir que probablemente no tenemos las capacidades o nuestros conocimientos no están a la altura es algo meramente humano, y para no cerrar esto diciendo sólo que deberías perdonarte por ser humano, también haré un análisis de mis errores y aprendizajes.

Hacer un recuento te permite ver todo de manera más objetiva, y te da la oportunidad de entender tu trabajo de una manera más seria y con una auto crítica más orientada a resultados que a excusas.

Errores y aprendizajes:

  1. No te cases con la idea: Cuando llegamos y comenzamos a hablar con la gente de Iberdrola, resulta que ya tenían implementados proyectos similares, y que tienen equipos grandes de ingenieros trabajando en Big Data e Inteligencia Artificial. Nuestro peor error no fue asumir esto como un ultimatum para darle un giro completo a nuestra idea.
  2. Relájate. Estás para divertirte: Aunque la preparación vale y todo el esfuerzo que pones es importante para ti, también hay valor importante en el café gratis y la gente que conoces. Resulta que durante el proceso fuimos tan centrados y enfocados que no nos dimos el espacio para conversar con otros equipos y prestar atención real a las conferencias. Nuestro enfoque era tanto, que se nos olvidó pedirle sus tarjetas a los mentores con los que hablamos. Ahora no sabemos a donde ir.
  3. No lo tomes personal: Los evaluadores están haciendo su trabajo, y los demás chicos probablemente también vengan igual de preparados que tú, incluso puede ser que tu alto nivel técnico a la hora de hablar confunda más a la gente de lo que crees. Así que un fracaso de este tipo no es el fin del mundo, y no quiere decir que conspiren contra ti.
  4. No seas celoso: Cuando te enamoras tanto de tu solución, tiendes a poner enfoque en los proyectos de los demás para reafirmar lo valioso que es el esfuerzo que has hecho, y consideras que vale tanto que te cierras a compartir, lo cual se convierte en un punto en contra, ya que aunque todos estén ahí compitiendo, las mejores oportunidades se crean en conjunto. Nunca sabes si tienes al próximo Bill Gates en la mesa de junto.
  5. Ponle atención a las rúbricas: Esto es enserio. Aunque a veces no esté tan claro la forma de evaluar de los mentores, está muy bien tener una referencia que te permita construir con base a estatutos que finalmente los expertos están poniendo a tu disposición. El que está para aprender ahí eres tú.
  6. Es el primer paso: Una vez que termina un Hackathon, apenas la cosa comienza, y sin importar si ganas o pierdes, lo consiguiente es buscar a los evaluadores y pedir feedback, buscando tener referentes para tu trabajo futuro.
  7. No disuelvas tu equipo: Después de la experiencia, a Beto aún lo veo vendiendo brownies en biblioteca, y siempre que puedo le compro alguno, mientras que Fernando aparte de ser mi roomie es mi nuevo acompañante en eventos de emprendimiento. Si bien nos dimos un descanso, esto se puede convertir algún día en algo más.
  8. Siéntete orgulloso: Los inversionistas allá afuera buscan gente apasionada, inteligente y con un ánimo increíble por generar impacto, por lo que si aprendes a asumir tu experiencia como tu activo más valioso, tu confianza se incrementa radicalmente, y esa es un arma que nadie más te va a dar.

En conclusión, creo que estamos en esta vida y en este camino para aprender. Aunque pueda parecer el camino largo, lo cierto es que la diversión está en el proceso, y que nada está garantizado, por lo que lo que mejor nos queda por hacer es repetir ese proceso mientras podamos, recordar que somos humanos y aprender siempre muchísimo.

Empieza por aprender 😉

Nuestros proyectos existen porque les damos vida, pero también tienen que darnos vida a nosotros, tanto financieramente como espiritualmente. El valor del emprendimiento es que nosotros podemos decidir hasta qué grado lo conectamos con nosotros mismos, por lo que se volverán un reflejo de lo que hacemos y a lo que aspiramos y por eso tiene tanto valor el fracaso; harán algún día de ti un founder increíble.

Recuerda aprender lo más que puedas, involucrarte y leer en cantidades industriales, finalmente si algún día tendrás esa mágica empresa con la que sueñas, y ésta será un reflejo de ti mismo, entonces hazla valer la pena. Que la gente voltee a ver y sepa que tu equipo hace cosas increíbles.

That’s it. Espero que tu próximo gran concurso lo ganes, y que lo que estés haciendo valga tanto la pena que podamos platicar algún día.

Be happy. Read a lot.

-E.

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